BTS Gamberro- Análisis de "Hooligan"
No es una coreografía sin
alma. En medio del caos ruidoso e imperfecto, BTS aparece actuando como locos
sin miedo. La carcajada de Jungkook es impresionante. Incluso la rebeldía de
todo el cuadro armado para la canción se vuelve producto. Lo más impactante es
el desafío al sistema, no como lo haría un rebelde juvenil, sino tratando de
conquistarlo, de doblegarlo, de calcular cómo dominarlo. Es algo nuevo para un
grupo de música: controlar al sistema desde la cima.
“Watch
this, watch this beat
Goin’
hooligan/We pop out,
We
actin a fool again”
La confianza sólida y
desafiante aparece, y para crear lo nuevo hay que salir de los hábitos, salir de lo que
ya está hecho, hay que llegar al afuera. Es el encuentro con el “afuera
universal”, nos dice Lazzarato (2006):
“El artista es precisamente
aquel que sitúa su actividad fuera de la vida, aquel que no participa de la
vida (práctica, social, política, moral, religiosa) únicamente desde el adentro
de la vida, sino que también la ama desde el afuera. Encontrar los medios de ponerse
en contacto con la vida del afuera, tal es la tarea del artista”.
Tal es, también, la tarea de
todo acto de creación. El concepto clásico del “hooligan” está transformado en
una metáfora de resistencia y con una libertad creativa donde los siete diferentes
harán frente al rígido sistema de la industria:
Ha
– ha - ha -ha
Ocultar el rostro con una máscara representa la deshumanización que impone el sistema. Hay cierto paralelo con Aldous Huxley en “Un mundo feliz” cuando "Namjoon se pregunta si ¿el público está 'viendo' las letras", o estamos yendo hacia la distopía por distracción? El Estado te controla mediante el placer, el consumo, el entretenimiento masivo y la felicidad artificial. Todos están muy cómodos y anestesiados como para rebelarse.
We
pop out, we actin' a fool again
I
go cuckoo, crazy, loco, sabe me
Out
of control Head Dance
Watch
this beat goin' hooligan
"Al final, V (Taehyung) mirando
a la cámara es lo más". Su expresión retadora e insolente es la de aquel que
logró romper el control mental del sistema. Esa mirada desafiante frente a la
cámara y una coreografía que se desmorona, marca el final. Es cuando el grupo
rompe la ilusión del entretenimiento anestésico.
La verdadera libertad
artística solo es posible cuando se abraza el descontrol y se destruye el
libreto de la sumisión.
“Mira
esto, mira este ritmo que
Se
vuelve gamberro”
“Salimos,
volvemos a hacer el tonto”.
S I
L V I A
👉Interesante pensamiento de Mauricio Lazzarato (2006) en "Políticas del acontecimiento ".
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